mexico

Fuentes brotantes

Llevo mas de un mes en un sitio muy especial de esta ciudad, es un alto cerro desde el cual se puede ver una gran sección de la ciudad y a pesar que me encuentro a la mitad de esta ciudad me encuentro lejos del internet y de la mayoría de cosas que la gente de hoy llamamos civilización, sobra decir lo tranquilizador que es vivir así lejos del mundo virtual y del real en medio de la ciudad mas poblada es abrumadoramente bello imaginar todas las posibilidades que se suceden entre esa infinidad de luces, desde ahí se ven luces de edificios enormes y luces de enormes zonas muy ricas y muy pobres, desde allá arriba todo luce igual de pequeño y efímero en una vida cuya única certeza es su fin.

Las luces se cuentan por millones y todo pareciera ser un océano que ha engullido todas las estrellas del cielo que por el reflejo de la ciudad se ve limpio de luces, mas allá de las luces de aviones que van y vienen, es como si una noche mar se viera invertida, el suelo lleno de estrellas marrón alimentadas de cables electrificados y un cielo oscuro y en calma solo aparente.

Todas las posibilidades caben en el océano de la noche y de esta ciudad.

La hora del baño

Lluvia, lluvia artificial sobre cada articulación de mi cuerpo, algo que arrastre al drenaje todo lo que siento, que lo lleve por las cloacas de esta ciudad que siente de mas, que lo arrastre bajo las vías subterráneas del metro, que me deje solo con la tranquilidad de un muerto, sin sentir, sin pensar, sin desear, solo listo al llamado de las notas, solo sentimientos con traje de acordes de séptima, lluvia artificial que se lleve toda la incertidumbre del músico cuando esta fuera de su mas segura zona de confort, lluvia que me descorra la mirada coqueta de tantas mujeres, aunque todas carezcan de aquellos ojos finos, dulces y cálidos que me han llenado del moho del amor guardado.

Los por qués

“La música es una revelación mas alta que la filosofía” Bethoven

 

Así reza un busto dedicado al autor a las afueras del conservatorio de música de Guadalajara, mi ciudad natal, así reza mi vida desde hace varios años, la música me ha movido siempre, me ha revelado verdades para las que simplemente no he encontrado palabras, me ha sacado del abismo o me ha acompañado en el, me deja en campiñas o me lleva a las nubes, dentro de la turbulencia de mis pensamientos, la música me viene a traer calma, a veces canciones insidiosas que no dejan de molestar en mi interior o mi exterior, pero la mayoría del tiempo, notas que descifrar, formas por descubrir o redescubrir, entrar a este mundo en cuerpo y alma y descubrir que no hay nada tangible en el y sin embargo es tan real, no hay colores ni formas a la vista, no hay palabras o ideas (no por el hecho del sonido en sí y cuando las hay el encuentro es de dos mundos) no hay texturas pero lo están, de alguna manera, este arte tan efímero y tan perdurable, lejos, muy lejos de las limitaciones del lenguaje de la palabra, creo que todos necesitamos de esta forma de expresión para esos asuntos en que lo que se quiere decir escapa a las palabras, hay atardeceres que solo pueden ser descritos con una melodía.

El tarot

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Tengo frente a mi uno de mis mazos de Marsella, replica del primer mazo que compré, el loco hasta arriba, avanza con su bastón y su pequeña bolsa conteniendo su vida, como la imagen clásica del vagabundo, ese ser que llega de pronto de quien sabe donde, para cambiar todo el panorama a su alrededor, pues de pronto en la normalidad de la vida aparece algo distinto, algo fuera  de las reglas de lo cotidiano, un animal le persigue, le anima? le molesta? bien pueden ser ambos, como sea su bastón esta firmemente clavado y avanza con esa seguridad, hacia donde, quizás ni el mismo lo sabe, así llegó el tarot a mi vida, interrumpió en lo cotidiano y con paso seguro conectó conmigo para contarme secretos sobre mi, ese loco era yo avanzando sin dirección; solo con un montón de cosas en mi mochila, cosas útiles, cosas inútiles. Y de pronto mi mente estaba ahí guardada, esperando a ser dispersa en la mesa del mago, para poder ser registrada en el libro de la papisa, ahora el dialogo con mi interior es un juego, algo que disfruto y a veces, cuando no llevo la mejor parte también lo padezco, pero solo para aparecer una vez mas al final del túnel, de nuevo saliendo a la luz, muchos momentos ha pasado el loco que tengo frente a mi en esta carta rectangular, hasta llegar a su mesa, donde dispone de sus elementos para efectuar su labor “mágica” en mi caso, la música.

 

De pronto la decisión reside solo en mi, ya no es el loco que camina por ahí, ese que sabiamente me trajo hasta aquí, para hacer aquellas cosas que amo, he dejado por un momento de lado el peregrinar para concentrarme en la tarea, de expresarme en un lugar donde me siento tranquilo de hacerlo, donde mi arte encuentra su valor frente a la multitud, donde vivo el reto de sobrevivirlo, donde la búsqueda creativa comienza a vislumbrar formas tan esperadas, de pronto el diálogo con los arcanos en mi interior se vuelve mas palpable, me observo desde el centro de mi mente humana, esa hecha para fallar y aprender, el día transcurre y yo sigo escribiendo al infinito, sin saber muy bien por que, pues igual que hace mas de 15 años es algo de lo mas visceral que tengo. Me gusta recapacitar el tiempo mientras trato de definirlo como el camino que trajo a este loco, hacia esta ciudad, pero ya hay muchas vueltas tras de mi, no podría seguir la ruta completa del camino con la vista, mas allá de la última colina que acabo de cruzar, así que me concentro en saber que vengo llegando y tengo un montón de elementos que combinar para dar paso a las formas que habitan mi mente desde la infancia; el loco al frente de mi tarot, mira, pensando si le alcanzará si no es solo una mas de las loqueras fallidas de su pasado, si es una de esas pocas pero certeras veces en que tuvo razón de su presentimiento, sabe que el resultado puede ser la gloria o el desastre.

 

Pero el loco no es mas que uno de los muchos personajes que habitan este reino de 78+1 habitantes, así mi loco me acompaña con sus 77 compañeros dentro de su bolsa, para desplegarme la información de lo último que acontece al interior de mi reino, en el que ahora avoco todas mis necesidades de control dejando a ordenes mas grandes y viejos el ordenamiento de mi alrededor, soy de pronto el artífice de mi existencia y nada mas, tarea nada fácil, pero confiada al trabajo y la práctica de mi oficio como músico y la inagotable fuente de la búsqueda creativa, me nutro de días lluviosos, donas, cigarros de marihuana, cervezas con amigos, días sin trabajo, días de ocio, días de infierno; nutro mi expresión de lo que la vida me pone al paso y trato de mantenerme en el equilibrio del trabajo constante, algo no muy fácil para mi mente inquieta por naturaleza, el tarot después de todos estos meses me ha mostrado las 78 formas y números de mi interior, para alumbrarme en mi camino por el exterior, tengo ahora la lampara del ermitaño que alumbra su camino, solo lo necesario, el tarot, espejo del interior que como el espejo de Galadriel en la obra de Tolkien nos muestra, cosas que fueron, cosas que son y cosas que tal vez serán, cosas con o sin sentido, de ayuda o a veces en apariencia inútiles, de cualquier forma el diálogo nunca es nulo, pues el interior siempre tiene algo que contarnos sobre lo que observa a su alrededor, sobre sus anhelos o temores, ocultos o aceptados, es entonces cuando la decisión se vuelve consensual y auto consciente.

 

El mundo exterior puede seguir girando en su eterna rueda, pero la conciencia puede mirar desde abajo, desde arriba o desde afuera según el caso, de cualquier forma el punto es estar, ser en medio de todas las fantasías y engaños del mundo, sin perder la calma, el disfrute y el aprendizaje de cada momento, me enfrento a situaciones sin sentido a menudo y las veo como oportunidades y chispazos de cosas nuevas y con el paso del tiempo veo como ese loco que avanza por el tiempo entre nosotros en forma de un grupo de cartas, soy yo en el sentido mas humano de la palabra pues cada quien avanza con sus propias locuras y genialidades al hombro que son parte de lo que mas define a esta humanidad tan genial y sin sentido, al menos en apariencia para nosotros desde nuestra ventana individual.

El loco, el tarot, mi locura humana, individual y universal.

Tux y yo

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De nuevo al amparo del pingüino, como ellos allá que no pueden volar por el cielo pero si bajo el agua, todos juntitos en el invierno para resistir el frío, así vive uno en este sistema operativo, en sensación de amparo de parte de los iguales, aquí aprendí que libre no significa gratis, casi todo en linux cuesta, cuesta esfuerzo y amor por aprender, ganas de no molestar a los demás y resolver las cosas por uno mismo, sin olvidar que al final siempre habrá alguien que te eche una mano, hace ya varios años que comencé a caminar de la mano de Tux, en sus muchas presentaciones, la primera Ubuntu, problemas, dificultades, hardware, siempre la puerta que estaba cerrada para avanzar pertenecía a una poderosa marca, siempre la puerta que se abría era la de algún buen samaritano, después llego Open Suse con su camaleón su Yast, y la seguridad que daba estar bajo una gran empresa con gran soporte y comunidad muy tolerante, no tengo nada que quejarme de ella, ni siquiera de sus decisiones comerciales, pero llegaría mandriva, la hija de mandrake, como la extraño, hasta la fecha la que mas he querido, sus colores, su buen estilo y usabilidad, su comunidad tan relajada, sus acciones por la promoción del SO me parece hasta la fecha mi favorita, el mercado y quizás algunas de sus decisiones no permitieron que siga aquí, le extraño muy a menudo, llegaría después fedora, a mi parecer lo mas parecido que encontré a mandriva tras su desaparición y el respaldo de Red Hat, usable, guapa, sencilla, no había mucho que pedirle, hasta que llegó debian, me animé a dar el paso y me encantó, el compromiso de su comunidad con la calidad y el software libre me enamoraron, en debian aprendí a no rehuir del trabajo de investigar, a confiar en los que saben y en la siempre útil terminal, después llegaría manjaro, que me mostró la ligereza de Xfce y los repositorios AUR, es hasta ahora manjaro la elegida, la que lleva mi a día con el ciber mundo, navegando en esta pequeña  netbook de bajos recursos, me cumple con la mayoría de mis necesidades relegando a la laptop con windows, con la eficiencia y seguridad que se puede esperar de un buen SO de GNU/Linux, su comunidad es pequeña pero amable, sus repositorios compartidos con la veterana y master Arch salen sobrando con mis expectativas, ofreciéndome gratas sorpresas con sus aplicaciones, no he tenido que lidiar con ningún bug en todo este tiempo y se instala y desinstala lo que necesito cuando lo quiero, los soportes privativos están al cien sin necesidad de revisarlos y todo anda como uno podría esperar de un SO bien adaptado a su hardware, Linux haciendo de las suyas otra vez, tras 8 o 9 años de andar, no soy un genio o geek de las computadoras, soy un usuario promedio, músico de profesión, afecto a escribir en algunos blogs, sin mayores pretensiones que las que la mayoría de las personas frente a un PC y debo decir que me ha bastado con eso, durante estos años es cada vez menor la cantidad de problemas que debo resolver, por no decir nula, claro que hubo un proceso de aprendizaje para ello, algo que agradezco, pues me costo solo mi tiempo y atención, ahora se un poco mas y todo anda a la perfección en mis básicas actividades frente a una computadora, este SO me abrió la mente a un mundo donde el saber es algo que se comparte, algo que se espera germine en todos lados para acabar con las obscuridades en un invento tan prodigioso como es la computación y la internet, no puedo sino agradecer a todas las personas que virtual o presencialmente me alumbran todos los días en este camino de la libertad del conocimiento.

 

¡¡¡Larga vida al pingüino!!!