Tarot

El tarot

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Tengo frente a mi uno de mis mazos de Marsella, replica del primer mazo que compré, el loco hasta arriba, avanza con su bastón y su pequeña bolsa conteniendo su vida, como la imagen clásica del vagabundo, ese ser que llega de pronto de quien sabe donde, para cambiar todo el panorama a su alrededor, pues de pronto en la normalidad de la vida aparece algo distinto, algo fuera  de las reglas de lo cotidiano, un animal le persigue, le anima? le molesta? bien pueden ser ambos, como sea su bastón esta firmemente clavado y avanza con esa seguridad, hacia donde, quizás ni el mismo lo sabe, así llegó el tarot a mi vida, interrumpió en lo cotidiano y con paso seguro conectó conmigo para contarme secretos sobre mi, ese loco era yo avanzando sin dirección; solo con un montón de cosas en mi mochila, cosas útiles, cosas inútiles. Y de pronto mi mente estaba ahí guardada, esperando a ser dispersa en la mesa del mago, para poder ser registrada en el libro de la papisa, ahora el dialogo con mi interior es un juego, algo que disfruto y a veces, cuando no llevo la mejor parte también lo padezco, pero solo para aparecer una vez mas al final del túnel, de nuevo saliendo a la luz, muchos momentos ha pasado el loco que tengo frente a mi en esta carta rectangular, hasta llegar a su mesa, donde dispone de sus elementos para efectuar su labor “mágica” en mi caso, la música.

 

De pronto la decisión reside solo en mi, ya no es el loco que camina por ahí, ese que sabiamente me trajo hasta aquí, para hacer aquellas cosas que amo, he dejado por un momento de lado el peregrinar para concentrarme en la tarea, de expresarme en un lugar donde me siento tranquilo de hacerlo, donde mi arte encuentra su valor frente a la multitud, donde vivo el reto de sobrevivirlo, donde la búsqueda creativa comienza a vislumbrar formas tan esperadas, de pronto el diálogo con los arcanos en mi interior se vuelve mas palpable, me observo desde el centro de mi mente humana, esa hecha para fallar y aprender, el día transcurre y yo sigo escribiendo al infinito, sin saber muy bien por que, pues igual que hace mas de 15 años es algo de lo mas visceral que tengo. Me gusta recapacitar el tiempo mientras trato de definirlo como el camino que trajo a este loco, hacia esta ciudad, pero ya hay muchas vueltas tras de mi, no podría seguir la ruta completa del camino con la vista, mas allá de la última colina que acabo de cruzar, así que me concentro en saber que vengo llegando y tengo un montón de elementos que combinar para dar paso a las formas que habitan mi mente desde la infancia; el loco al frente de mi tarot, mira, pensando si le alcanzará si no es solo una mas de las loqueras fallidas de su pasado, si es una de esas pocas pero certeras veces en que tuvo razón de su presentimiento, sabe que el resultado puede ser la gloria o el desastre.

 

Pero el loco no es mas que uno de los muchos personajes que habitan este reino de 78+1 habitantes, así mi loco me acompaña con sus 77 compañeros dentro de su bolsa, para desplegarme la información de lo último que acontece al interior de mi reino, en el que ahora avoco todas mis necesidades de control dejando a ordenes mas grandes y viejos el ordenamiento de mi alrededor, soy de pronto el artífice de mi existencia y nada mas, tarea nada fácil, pero confiada al trabajo y la práctica de mi oficio como músico y la inagotable fuente de la búsqueda creativa, me nutro de días lluviosos, donas, cigarros de marihuana, cervezas con amigos, días sin trabajo, días de ocio, días de infierno; nutro mi expresión de lo que la vida me pone al paso y trato de mantenerme en el equilibrio del trabajo constante, algo no muy fácil para mi mente inquieta por naturaleza, el tarot después de todos estos meses me ha mostrado las 78 formas y números de mi interior, para alumbrarme en mi camino por el exterior, tengo ahora la lampara del ermitaño que alumbra su camino, solo lo necesario, el tarot, espejo del interior que como el espejo de Galadriel en la obra de Tolkien nos muestra, cosas que fueron, cosas que son y cosas que tal vez serán, cosas con o sin sentido, de ayuda o a veces en apariencia inútiles, de cualquier forma el diálogo nunca es nulo, pues el interior siempre tiene algo que contarnos sobre lo que observa a su alrededor, sobre sus anhelos o temores, ocultos o aceptados, es entonces cuando la decisión se vuelve consensual y auto consciente.

 

El mundo exterior puede seguir girando en su eterna rueda, pero la conciencia puede mirar desde abajo, desde arriba o desde afuera según el caso, de cualquier forma el punto es estar, ser en medio de todas las fantasías y engaños del mundo, sin perder la calma, el disfrute y el aprendizaje de cada momento, me enfrento a situaciones sin sentido a menudo y las veo como oportunidades y chispazos de cosas nuevas y con el paso del tiempo veo como ese loco que avanza por el tiempo entre nosotros en forma de un grupo de cartas, soy yo en el sentido mas humano de la palabra pues cada quien avanza con sus propias locuras y genialidades al hombro que son parte de lo que mas define a esta humanidad tan genial y sin sentido, al menos en apariencia para nosotros desde nuestra ventana individual.

El loco, el tarot, mi locura humana, individual y universal.

Le bateleur (el malabarista)

I

“Si no me aplauden, ¡Pues que pinches culeros!” decía mientras se balanceaba sobre la cuerda con una expresión de pánico en su mirada o al menos así lo simulaba, pues ya lo había visto varias veces haciendo el acto, de lo que se puede deducir que lo admirable no era que estuviera ahí ante el peligro, si no que además de ello poseia el control de simular no saber hacerlo y además hacer un chiste al respecto, ese era un mago del arte del clown, poseía todos los elementos fluyendo con cada nueva situación, levantando el deseo y la creatividad con todos los elementos disponibles, cortando el aire con ideas dirigidas a voltear a ver las flores naturales que crecen en las calles y las plazas públicas, transformando eso en risas concurrentes y monedas en su sombrero, era de esa plaza el amo y señor y nadie se le oponia, pues los hacia reir, transformando la realidad circundante para el y su entorno, seducia, encantaba, transformaba, en un ciclo de risas mas que de sus propias habilidades malabarísticas que además eran muy buenas, era el una eterna busqueda de trascender por medio de su visión salvadora del arte y la risa en la calle, con ímpetus adolescentes y un espíritu indomable, frente a una ley antinatural que prohíbe las expresiones artísticas en nuestras calles si no es con un permiso y limitaciones; rey del circo y la ilusión, no se detenía ante el exterior pues era el el centro del universo, causa y efecto de sus pensamientos, incluso a veces no se detenía ante su propia prudencia, tal era su confianza en su ser y estar, en su destino autogenerado en cada gesto.

Su acto terminó y el día era definitivamente distinto para todos ahí, había hecho su magia otra vez, ahí en medio de los claxons, la gente presurosa, los amantes, la paz de algunos simplones ficus; se despidió pidiendo mas que la moneda el que alguien al final se acercara a saludarle, a darle gracias por el buen rato, pero vivimos entre sonámbulos por lo que solo repondieron algunas sonrisas, nutridos aplausos, mas monedas, dejadas por gente temerosa de ser saludada, hasta que de pronto se animaron los mas valientes siempre, un pequeño grupo de niños, después mas y mas, quizás algunos jovenes y algún mayor, así es la labor de un mago, encontrando el oro donde no brilla, a veces imprudente e inocente, a veces taimado, aprovechado y ventajoso, engañoso casi siempre, víctima a veces de ser etapa inicial, por que la vida es engaño, ilusión pasajera que renace cada día y que nos deja risas y lágrimas que podemos transformar en cualquier cosa según nuestra voluntad y apego a los métodos que hemos seguido disciplinadamente con algún fin posterior, o dejar pudrir o atesorar egoístamente; era  el en sus actos como en sus pensamientos; el espíritu en sí.

«Impalpable flecha que siempre fue centro del blanco,
punto de unión de todas las naturalezas dobles,
capullo triste que se abre en rosa de oro,
dos alas blancas donde se ignora el vuelo
soy el que vive pero no el que es.»  (verso extraído del libro Yo, el Tarot de Alejandro Jodorowsky)

 

Le Bateleur (I)

Le bateleur

“Transgredir los rituales de la mente, sumergirme en los laberintos
del sueño,
invocar en esos cruces sombríos el advenimiento de un relámpago
infinito,
ascender hacia la diosa que se oculta tras un velo de soles,
surgir del vacío esgrimiendo el aura esplendorosa de mi primer
gesto.
¿Si perdido en la selva de los valores falsos no me encuentro a mí
mismo, qué puedo ser?
¿Si atrapado en el puerto interior no tomo la ruta del infinito, hacia
dónde voy?
¿Si prisionero del ilusivo tiempo no me disuelvo en un eterno,
dónde estoy?
Forma que clama por ser alma, espada templada en la sangre de un
arcángel,
retiro cada rostro de sus máscaras, separo el fango de la hoguera,
doy un destino a sus pájaros de fuego, subo de la almendra al cielo,
desintegro los límites de la ambición, navego hacia la inaccesible
meta
para obtener el conocimiento de mí mismo
que no es otro que el desconocimiento del mundo.
Impalpable flecha que siempre fue centro del blanco,
punto de unión de todas las naturalezas dobles,
capullo triste que se abre en rosa de oro,
dos alas blancas donde se ignora el vuelo
soy el que vive pero no el que es.
Parto a parto, muerte a muerte, ojo único del enjambre de dioses,
disuelvo y coagulo mi cardumen de fantasmas:
«Nómbranos, identifícanos, sepáranos, concédenos el diploma de
ilusión concreta.
Tú eres el mago, en tu saco fecundo mora la unidad que sin cesar
nos multiplica
para inducirnos a formar un calabozo que es la exacta copia de tu
rostro».

Aquí, en el final de todos los senderos, donde hasta las piedras
mienten,
de pie sobre el olvido, ojo que incendia cuanto ve,
exhibo aquello que no soy, objetos del engaño, puñales de madera,
dados, cubiletes, víboras que muerden inyectando miel,
miserables herramientas para fabricar el milagro, desconsolado
intento
de violar las puertas del cielo mediante el uso de una indigna imi-
tación.
Como navíos fantasmas habitados por un silencio de sombras,
cimitarras negras perforando la luna de arrogantes culturas,
hundiendo pirámides, encegueciendo esfinges, decapitando reyes,
así mis palabras, fragmentos del fruto invisible, transmiten la dolo-
rosa ausencia
del plano indiferente que la esperanza declara superior.
¡Rostro invisible que se busca en los espejos,
grávida corona que enaltece a la ignorancia,
eco melancólico de un idioma extraviado,
fondo de un abismo que sólo es superficie,
última piedra del templo que nadie exalta,
roca que aspira a la perfección del aire,
aire que aspira al silencio del pez,
quiero que en la piel blindada de la tierra
penetren las raíces que imagina mi pasión!
¡Quiero enlazarme a este mundo fugaz girando alrededor de un
corazón de acero!
¡Quiero recibir el significado que otorga a los hombres sin memo-
ria el amo de las cavernas del sueño!
¡Quiero ser el jubiloso tambor que convierte en ritmo los impensa-
bles golpes de la vida!
Para llegar ahí donde los objetos nada más son apariencia,
para dar sentido a ese rencor que me desvía del gran círculo,
para que el sol eclipsado en mis tinieblas brille en una nueva for-
ma,
para que yo y el Creador estemos igualmente envueltos en el acto
de llegar a ser,
proceso que nos trasciende a ambos porque aporta a la realidad
presente
la luminosa conciencia que se esconde en el futuro.
¿Pero dónde, en qué rincón de mi carne alumbran las diez luces de
la divina emanación?
¿Cuándo no habrá más diferencia entre el sonido de mi nombre y
la Corona Suprema?
¿Cuándo mi conciencia reducida a un punto detendrá el flujo ince-
sante del averno?
¿Cuándo mi alma perderá el miedo a perder para entonces poder
darse?
¿Seré yo un día el pan y el vino que alimente a quienes tienen ham-
bre y sed de justicia?
¿Seré yo quien lance el grito que ha de encender un mar de soles?
¿Seré yo la mariposa que libará el néctar de la flor con pétalos de
fuego?
¿Seré yo la boca en llamas por donde en lugar de palabras surgen
fieras?
¿Seré yo el agua pura que mana de la herida de los corazones san-
tos?
¿Demoleré mi imagen para renacer al cabo de tres días convertido
en luz?
¿Podré ver en las tinieblas de la mente a ese implacable Dios que
en mí se ve?
¿Haré del peso, la forma, la textura, el aroma, el sabor y el sonido
una sola armonía?
Éste es el cuerpo eterno y sin límites que te ha sido prometido.
Si tú no eres, no hay otro. Si el otro es tú, ya no es él.
Si tú eres el otro, estás solo. Si no estás con el otro, te destruyes.
Si el otro no está contigo, a su vez se destruye.
Si ambos están juntos, cada uno es Yo.

Soy tres veces verdadero:
la semilla del comienzo es mi deseo,
por mi deseo el árbol de la vida crece
y el fruto final se esfuma porque así lo deseo.”

Alejandro Jodorowsky

The national anthem (o, la clicka de ometeotl [I])

El año era fresco y era de nuestro señor el dinero eso lo sabía, por que hay cosas que en algún punto jamás se dejan de saber, quizás por que tampoco existen para nuestros mortales ojos, pero eso no importaba ahora, sabía de quien era el año y cual era el año mas no sabía quien era el, sabía que estaba ahí en la playa, tirado, mientras fragmentos del album Kid A de radiohead transcurrían en flashes frente a su imaginación y el seguía sin saber quien era, recordaba tener algo que hacer, quizás porque la nave a veinte metros de el se lo recordaba, subconcientemente, mas los porqués seguían escondiendose tras pequeños fragmentos de melodías, todas del mismo album. Conforme todo se tranquilizaba, las ideas se fueron aclarando aún con esas guitarritas imaginarias que aparecían de repente, la escotilla se encontraba a treinta metros de el y diez de la nave formando un triangulo, había sido expulsado bruscamente ¡Claro! Los imbéciles de tulum calcularon mal la precesión, el no sabía de eso pero sabía que debían calcularla considerando el destino ¡Maldita sea! Era la siguiente era, cualquiera en el calmecac le habría dado la importancia debida, ahora podría estar en cualquier playa de este inhospito planeta que era el suyo.

 

Aunque al menos ya sabia quien era, la misión fue aclarandose cuando vio los instrumentos que había en la cabina al acercarse al ovoide, por fortuna no se había hundido, los muchachos no eran tan malos calculando en realidad; tomo su equipaje y se internó en la playa, las luces que se veian a lo lejos le recordaban a su natal tzalahua, en los lejanos reinos de xalisco, siempre había estado de viaje, cada vez mas lejos, mas alto, mas difícil, o mas bien distinto, era su espíritu y lo sabía por que lo sentía; ahora estaba aquí, quien sabe donde, pero sabía que lo que tenia que hacer era universal y lo mismo daba donde estuviera, por eso su cápsula carecía de controles de telemetría. ¡Ja! Cuando lo reclutaron en Patzcuaro le dijeron que solo tendría que manejar naves con sistema de navegación, solo esperaba saber hablar el idioma del lugar, según los datos recopilados no podían haber muchas opciones. En ese momento el recuerdo del pulque llegó a su boca, ahhh como deseaba uno ahora, lo probó en muchos lados y seguía sin saber en donde estaba su favorito, mas por lo magnificente, tenochtitlan era su lugar favorito para beberlo frente a los jardines del emperador, con toda esa gente que venía de tantos lados tan lejanos, siempre había algo que hacer pues la cultura era habitual en esa ciudad como en tulum, para su gente era mas bien vista como un tesoro, de la naturaleza al esfuerzo humano, algo así como el agua, presente y necesaria. Tras aminorar la distancia con estas meditaciones, llegó de pronto a las primeras luces del pequeño poblado playero, sabía que no podía detenerse mucho pues percibia cerca las ondas electromágneticas con un mineral que cargaba, la antena estaba cerca y a juzgar por el cielo la mañana también, sabía que estaba en el mismo hemisferio pues las luces en el cielo jamás cambiaban para un humilde par de ojos. Con todo y eso al ver una pequeña choza alumbrada con lo que parecía la luz de las bebidas fermentadas se acercó, estaba dispuesto a negociar alguno de los artefactos que se habían colectado para tal fin, esperaba que en verdad valieran; Guaymas, era un nombre que le sonaba familiar quizás era nahua o alguna deformación de las tantas que había escuchado y quizás le serviría el dinero, se escuchó el claro español cuando estuvo ante la puerta produciendole un enorme alivio.

 

Al entrar la mezcla le parecio chocante, en el lugar era todo como una imitación de lo natural, mas que una exaltación como le habían enseñado desde pequeño que eran las creaciones humanas, eran los accesorios quienes parecian portar a las personas, esos mismos que el traia en su equipaje, a decir verdad los ahí presentes eran bastante anticuados para los que el traia ¡Estúpida precesión! Pensó en Tlacaelel pasando hambres sin dinero y con herramientas viejas y sin valor, pero el podía arreglárselas; quien le preocupaban eran los ahí presentes pues no entendía como ignoraban los consejos del padre tiempo con aparatos tan perecederos, buscando y ensoñando poderes que se compraban solo con el sudor del alma y las lágrimas del cuerpo, ese momento infinito cuando el guerrero y el sacerdote se buscan a si mismos hasta encontrarse desnudos siendo uno solo en su infinita mortalidad , cada vez mas en paz, cada vez mas capaz; no asimilaba por que habia tantas voces y tan pocas pláticas, las palabras eran flechas, espadas, o grandes escudos lanzadas o esgrimidas entre si desde almenas virtuales, como niños con los ojos cerrados frente al armario querer ver que los monstruos que temen habitan tras sus parpados; las intenciones no todas eran legibles pero descaradamente algunos le miraban de reojo y otros abiertamente mal, ya le habían advertido de esta condena, pero el sabía bien quien era, al menos bastante mas que varias de estas personas atadas a un aparato que usaban de imitación de las virtudes mas hermosas en el ser humano mas que de simple herramienta; le habian advertido que en esta era la gente tenia aún la tendencia a asociar en un estándar de arriba y abajo a lo que era diferente considerando arriba como bueno y abajo como malo en su eterna angustia de conservar y el entendía esos conceptos y sentimientos mas no el como habían podido permanecer tanto tiempo en el mundo con las consecuencias tan nefastas que le habían dado desde hacia tantos miles de años, pero sabía también que la pereza (y mas la de cambiar) sigue al ocio si no se convierte en creación evolutiva y armónica que es el orden natural de las cosas, con sangre vio a los jardines del emperador en esta dimensión pagar los perezosos tributos que cobró para hacer sus magnificientes palacios y todos en esa dimensión lloraron casi tanto como aquella vez en que aquí estuvieron a punto de secar al mundo y solo las lágrimas de la dimensión en que el vive lograron hacer crecer la vida otra vez; ahora el desbalance era mayor, tanto que todos en su dimensión habían decidido intervenir desobedeciendo la ley de no interferencia al ver que el desbalance comenzaba a afectar el plano físico de su dimensión, urgía armonizar todas las dimensiones pues se rumoraba que posibles bravucones rondaban el vecindario estelar y era justamente esta dimensión la encargada de desarrollar la defensa, era fundamental que el planeta entero estuviera en control de cada uno de sus correspondientes centros de acción, pero esta dimensión encargada de forjar las espadas para los posibles verdaderos enemigos de allá afuera había perdido contacto hacía mucho con el resto de las otras, especialmente con la dimensión emocional de donde el venia, aún a pesar de las pasivas pero intensas llamadas de auxilio y colaboración; pareciera que esta dimensión noble e intempestiva como el aire creia bastarse sola y estaba ahora extraviada del resto sin saber que estaba extraviada, pues la dimensión emocional era la encargada de desarrollar la orientación interna en el cosmos, todo se debía al parecer a un entrecruzamiento entre las señales interdimensionales, propiciado por algunos seres inseguros de la muerte y el cambio dentro de lo inmortal, pero capaces de actuar sobre la mente las personas y moverse entre las dimensiones; por eso estaba el aquí y Lisa Azur allá en tokio, dentro de 50 años con sus hermosas esmeraldas bajo sus cejas adornando su rostro “arabe” creo que le llaman aquí,  o Zigifredo en Puebla, con su arma y sus eternos ojos tristes; ¡Por eso estaba el aquí! De pronto recordó su misión, pagó su cerveza y se encaminó al cerro tras la choza, hacía allá vibraba el mineral que traia.

 

Se internó en la maleza y se aseguro de traer el reproductor; de pronto The national anthem comenzó a sonar en su cabeza nahua, radiohead era uno de sus grupos favoritos, lo eran para muchos en todas las dimensiones, pues como todos los buenos creadores de lo bello transmutaban y  vivian intensamente en todas las dimensiones; así que tomo el suyo propio y la reprodujo hasta alcanzar la antena oculta entre los arboles, no era alta pero en esta era eso bastaba, solo esperaba que la computadora del lugar reconociera su memoria o tendría que hacerlo a la vieja y mala, la puerta estaba abierta, sacó la memoria y el reproductor, solo habia dos canciones, la segunda tramposamente metida por el en el último minuto y que se había comprobado servían para enlazar todas las dimensiones del ser. Tomo el reproductor de bateria atómica y lo enterró a 100 metros del lugar, sería encontrado 870 años despues por un niño causando gran conmoción en los padres de encontrar el último reproductor de moda lleno de tierra y con muchos años de uso, casi tanta como la que causaria en la playa a la mañana siguiente el descubrimiento de su nave con todas las posteriores “revelaciones” por parte de los que se autoimpusieron el derecho sagrado de decir tras ojos humanos lo que es justicia. Y de esta manera aleatoriamente en los momentos de mas fuerte crisis, durante mucho tiempo en el globo, una señal desconocida emitida desde una playa interceptaba la señal sátelital interrumpiendo toda transmisión para hacer sonar la novena sinfonia de Bethoven y Norma la de Guadalajara de Dámaso Perez Prado.

 

Y el, tranquilo se encaminó a buscar un hotel escuchando a radiohead en su pequeña cabeza nahua, su trabajo estaba hecho; mañana buscaría en el cerro los materiales para su nave de regreso y en tres semanas habría extraído el combustible necesario según le indicaba la luna, mas ¡Le faltaba algo! Recordó cuando tentó la lata de pintura y mientras pensaba cuantos realmente sabrían dicernir que es útil matar y que crear, pintó rápido sobre la pared:

 

“para formar un patrimonio, hay que destruir otro.”

 

Le Mat

0jodo

«Voy a lo esencial, al centro del mundo,
y entre el vacío que separa a los números
me expando hacia las diez direcciones
para encontrar mi significado profundo en cualquier sitio.»

Peregrino en el encanto abominable de las formas,
mensajero de lo esencial, es decir de mí mismo,
desdeñando los ensueños del pensar
hago de todos los caminos mi camino.
Hoja seca que en un suspiro del tiempo
viene a conceder esperanza a las hogueras,
escalofrío que torna verde los labios de las hembras
y violeta el miembro que penetra sus misterios,
sonido que se desliza entre el badajo y la campana,
serpiente que repta en la roca sin dejar huella,
misterio insondable del origen primero, sueño que sueña
abundancia invisible, todas mis horas son siempre hoy.
Voy a lo esencial, al centro del mundo,
y entre el vacío que separa a los números
me expando hacia las diez direcciones
para encontrar mi significado profundo en cualquier sitio.
Dejo siempre que las circunstancias decidan
porque sé que soy yo mismo quien las crea.
Me apodero de las mil cosas al entregarme a ellas
pero cuando marcho aquí lo hago ya en otros mundos.
Sin principio ni fin, más anciano que la noche o el día,
más joven que el niño recién creado por el cosmos,
más brillante que la luz y más oscuro que un abismo,
soy el fuego que arde en el centro de la mente.
¿Quién se atreve a definirme? Con mis zapatos rojos
borro todas las fronteras. No me enquisto,
no me escondo, no me escapo, no me agredo.
Como las nubes sin cesar me transformo.
Cuando cesa el ensueño de la separación
soy el mismo de antes y el mismo de después.
Soy la palabra secreta encerrada en cada piedra.
Voy en el germen, en la espiral del crecimiento,
en la danza afelpada del organismo que declina.
Eje invisible de todo lo que gira
soy la locura agazapada en la lengua del sabio,
la víctima en el lobo, el ladrón en el juez.
Huyo de las palabras porque sólo son memoria
y sin embargo mi silencio las sostiene.
Soy el contenido que escapa de las formas,
el terreno donde germinan las estrellas,
la indecible Verdad raíz de la Belleza,
resplandor que denuncia mi acción invisible
agregando la demencia de lo impensable
al objeto que esconde cada palabra
y a la palabra que esconde cada objeto.
Soy el vuelo antes del nacimiento del pájaro,
la música sin músico, el tiempo sin arquitecto,
el silbido que precede a la espada,
el coro celestial de los gusanos
inscrito ya en el cuerpo que nace,
los gestos ordenados en el espacio futuro
creando los senderos por donde pasará el danzante,
la caída que ha de darle significado al muro,
el beso que hace nacer todos los labios.
En mi abismal energía el pensamiento pierde límites.
Ante cualquier proposición abro el abanico
de los múltiples contrarios,
el ciclón que se pasea entre las tumbas,
el pantano donde se hunden los cimientos de la razón
para producir la flor indiferente
que se entrega al temerario regocijo del momento
surgiendo como un sapo volador del lago infinito.
A veces me siguen fugaces recuerdos de lo que he dejado atrás
en mi incesante por no perder la inocencia primera,
allí donde no existen cualidades ni reputación ni leyes
ni nombre ni sexo ni edad ni país ni tradición ni historia.
Sin preocuparme dejo entrar en mí mismo
los innumerables aspectos de mi ser.
Nado contra la corriente hasta llegar a la fontana
donde el paso final se sumerge en el comienzo.
Sin rechazar la complejidad voraz del mundo
en medio de las diez mil cosas soy un eje único.
Ante lo que brilla me extiendo como sombra.
Los abismos sombríos me convierten en luciérnaga.
Espectador en llamas desintegro las estructuras de la ilusión
observando el mundo como un espectáculo vacío.
Aquello que busco lo he encontrado hace mil años.
La presa como un perro fiel me persigue.
Espacio es mi cuerpo infinito y Tiempo lo que a mí me sucede.
Disuelto en la conciencia devengo el Creador.
El universo entonces se me aparece como un hijo único.
Miro a todos los seres y las cosas con amor de padre
y es intensa mi ternura por la existencia efímera.
Nada comienza nada termina nada nace nada muere.
Sé que al lanzar una piedra hacia el confín remoto
he de verla llegar un día a la palma de mi mano.
Tripulante del sueño no le temo al despertar.
No soy pez engreído que al saltar del agua se piensa dueño del
cielo.
Reconozco que sólo soy una parte ínfima del engranaje oceánico
y acepto con amor sacrificar mi figura ilusoria
para que el corazón de luz se abra en rosa de fuego.
De mi pensamiento no queda más que el perfume
porque las palabras antes que música fueron aroma
y de mis pasos el ritmo bruto de la ausencia de esquema.
Soy lo que soy, amo como amo, deseo lo que deseo, estoy donde
estoy.
Centrado en la fuente de la vida soy aquel que nunca duerme
como una llama de oro en un vaso de cristal sin fin.

    Alejandro Jodorowsky