El agua en la sangre

Busco la manera de buscarte sin palabras

entre las calles y mis sentidos, escondida bajo un árbol.

La voz de tu silencio presente para mi calma.

 

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Fuentes brotantes

Llevo mas de un mes en un sitio muy especial de esta ciudad, es un alto cerro desde el cual se puede ver una gran sección de la ciudad y a pesar que me encuentro a la mitad de esta ciudad me encuentro lejos del internet y de la mayoría de cosas que la gente de hoy llamamos civilización, sobra decir lo tranquilizador que es vivir así lejos del mundo virtual y del real en medio de la ciudad mas poblada es abrumadoramente bello imaginar todas las posibilidades que se suceden entre esa infinidad de luces, desde ahí se ven luces de edificios enormes y luces de enormes zonas muy ricas y muy pobres, desde allá arriba todo luce igual de pequeño y efímero en una vida cuya única certeza es su fin.

Las luces se cuentan por millones y todo pareciera ser un océano que ha engullido todas las estrellas del cielo que por el reflejo de la ciudad se ve limpio de luces, mas allá de las luces de aviones que van y vienen, es como si una noche mar se viera invertida, el suelo lleno de estrellas marrón alimentadas de cables electrificados y un cielo oscuro y en calma solo aparente.

Todas las posibilidades caben en el océano de la noche y de esta ciudad.

Conocer

Cuando te conocí, lo primero que llamó mi atención fue tú mirada tras tus lentes, era fresca y me alegra encontrar miradas frescas, son cada vez mas escasas y necesarias; me alegro mas saber que compartíamos el hacer música, en ese punto yo era un total caos como la ciudad a la que trataba de entrar en aquel entonces pero conocerte era una brisa marina sobre una vieja casa abandonada llena de cosas acumuladas por los años, fue así que te ganaste un lugar permanente en mi memoria como uno de esos encuentros inesperados que hacen la vida mucho mas interesante, hoy después de tantos meses miro ese punto y lo veo tan lejano a pesar de que no ha pasado ni un año de eso y no puedo creer que mi mundo haya cambiado tanto dentro y fuera de mi, en este punto no puedo reconocer muy bien a aquella persona parada frente a ti, solo reconozco mi continuidad, este hilo al que se van agregando lazos de todos tamaños y colores sobre el que voy trenzando mi existencia, pero era yo un elemento en busca de si mismo, incluyendo la parte mas obscura, que tu conoces ya, pues sin saberlo me conoces pero ahora luna y sol se funden en un abrazo.

Conocer personas es un hecho trascendente como el choque de dos mundos y encontrarme momentáneamente con el tuyo me abrió una grita en la obscuridad de mi aislamiento me dijo que no estaba solo en mi confuso caminar, fue como el primer rayo de sol tras la larga noche, pequeña luz fría pero prometedora del calor con su cálido color, conocerte comenzó a curar mi soledad pero todo eso no lo sabía aquel que tenías frente a ti y ante el cual te mostrabas emocionada, sin embargo lo sentía; era conocer que había cosas mas profundas que las ideas del yo, siempre a la espera de algo, siempre haciendo planes sobre lo que no tiene límites, entonces comprendí que no comprendía nada de aquello que me sobrepasaba, de esto que contiene nuestras mentes y nuestra idea de ser, pero también supe que existía que era una realidad palpable para lo intangible que hay en nosotros, tu primer rayo de sol trajo esperanza al atormentado yo que se sentía aterrorizado por las voces de este universo interior que llevamos como Apolo y le mostró que los monstruos supuestamente conocidos eran amigos por conocer.